El ejercicio cinematográfico puede tomar formas y estilos poco usuales. Impacienta ver esto en el cine venezolano, sobre todo en nuevos realizadores. Adrian Geyer se compromete a ello como principio fundamental para su cortometraje ‘Tisure’, que inspira tintes a lo Bilge Ceylan en ocasiones.

Acá, Geyer y solo Geyer puede entender realmente lo que sucede en el relato, y el espectador es bienvenido a indagar, a llenar los espacios de incertidumbre con ideas y especulaciones, más que otra cosa. ‘Tisure’ le ofrece al espectador una entrada hacia un mundo. Eso sí, una entrada sólo hasta allí, bajo el marco de la puerta, pues miraremos a los personajes con una distancia considerable.

En las montañas de un hermoso lugar viven un hombre y una mujer, quienes se bañan en el río, pasean a caballo, cortan leña y caminan. Sin diálogos a los que prestar atención, hay que tomar en cuenta lo que vemos y escuchamos.

Hay, de entrada, una tragedia que nubla el porvenir de estos personajes. Una cruz siendo clavada en la tierra húmeda es augurio de un mal fresco que ahora empieza a corroer, mientras sus raíces crecen con fuerza en los protagonistas. Esto crea una lejanía entre los dos personajes, abordado de una forma meramente visual con el uso de inmensos planos generales. Geyer lleva al espectador a imaginar que la separación es lo que verdaderamente puede hacer volver a funcionarles, pues en una de las primeras escenas se muestra al hombre y a la mujer a metros de distancia, en un entorno que sólo refleja plena libertad, con el cielo inmenso a su alrededor, a diferencia del resto de escenas en las que los dos personajes comparten una relación más íntima en su interactuar, como cuando están en el río. Acá es entonces el entorno quien actúa como conflicto, pues la ubicación de los dos personajes dentro de la composición hace que se vean aplastados por su entorno. Esta propuesta deja entrever el grave problema que existe entre los personajes mucho más visible en el relato: no existe escapatoria, ni resolución o reconciliación ante lo sucedido.

Más importante que el efecto de la fotografía es sin duda la utilización del sonido como elemento dialogador. Las risas, el siseo y el silencio  son suficientes para mostrarnos el devenir de los personajes.

El film es la no superación de tragedias, concebida desde la separación geográfica de los protagonistas en una lejana montaña, entre el espacio de los personajes y entre la imposibilidad de sentirse atrapados en la intimidad. ‘Tisure’ es una interesantísima propuesta que debe convertirse en documento de estudio y consideración de todo aspirante a cineasta o cualquier otro realizador.

Publicado por revistaojo.com

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